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Arte y cultura: razones para la compra de un piso en Roses

Arte y cultura: razones para la compra de un piso en Roses

Viernes 15, Diciembre 2017 (1:21:54)

Comprar una casa o un apartamento en una zona de playa parece una decisión que proviene simplemente del hecho de querer vivir cerca del mar. Y si bien en la Costa Brava la naturaleza, el mar y las calas y playas parecen razón más que suficiente para decidirse a adquirir un bien inmobiliario en la zona, hay otras razones que pueden tener un peso importante en el momento de lanzarse a una transacción de esta envergadura.


En el caso de la compra de un piso en Roses o bien de una casa en este hermoso rincón de la Costa Brava, el arte y la cultura pueden ser un motor interesante. Simplemente pensar que, en la Bahía de Roses una de las más hermosas bahías del mundo, podemos encontrar los rastros de Salvador Dalí sería suficiente para atraer a los amantes del arte a esta zona, pero hay muchos más elementos que pueden constituirse en un punto a favor de esta región para quienes buscan adquirir un piso cerca del mar.


La presencia de Salvador Dalí


Roses está en una posición muy especial en lo que se denomina el triángulo daliniano, un conjunto conformado por tres museos que se encuentran en la zona, pero no todos en la misma ciudad. Hace falta desplazarse para ir de uno a otro. Para quienes quieren admirar de forma continua las exposiciones que albergan estos tres recintos, comprar una casa en Roses es una excelente inversión. Los tres museos mencionados son:


1. El Teatro - Museo Dalí:


Se encuentra muy cerca de Roses, en Figueres. A un poco más de 20 km y sólo media hora de carretera (tomando la C-260) este museo es un verdadero sitio de reencuentro con la obra de este maestro del surrealismo. Este teatro fue diseñado por el propio Dalí para invitar a quienes lo visitaran a disfrutar de un viaje hacia el centro de su obra y su particular concepción del arte. Dentro de este museo, es posible recorrer toda la línea de desarrollo del arte de Dalí, desde sus primeras obras, pasando por la cúspide de su creación surrealista y algunos elementos de su obra tardía, su amor por los descubrimientos científicos y cierta pasión por la energía nuclear. Al interior de este increíble museo que es el poseedor y expositor de la mayor cantidad de obras de la colección Dalí-Gala, hay tres espacios diferenciados: 


A. El teatro-museo que constituye una concepción artística del propio Dalí. 


B. Ciertas salas-ampliaciones, que exponen obras nuevas adquiridas por la Fundación.


C. Las salas de exposición de joyas, que albergan la colección Owen Cheatham, con joyas diseñadas por Dalí y otras ejecutadas posteriormente en base a sus ideas.


 


2. El Castillo de Púbol.


Este castillo se encuentra un poco más lejos de Roses, en Púbol. La distancia puede recorrerse en menos de una hora, son un poco más de 40 km tomando la C-31. El pequeño viaje desde Roses vale la pena porque este universo privado de Dalí y su amada Gala es una exposición que atestigua la explosiva creatividad del pintor. La reconstrucción de este castillo del siglo XI fue un diseño específico de Dalí para Gala y recorrerlo produce una emoción estética impresionante. La obra del autor y su interpretación son un elemento cultural extraordinario de la Costa Brava.


3. La Casa-Museo Dalí.


Hacia este tercer elemento del universo de Dalí que se extiende alrededor de Roses, sólo hay que recorrer menos de 20 km, unos 35 minutos por la GI-614. Se trata de una visita que quizá puede resultar complicada en verano por la gran cantidad de personas que desean recorrer sus pasillos, pero que para quienes han comprado un piso en Roses es fácil de ir en otras temporadas y disfrutarla con plenitud. En sí, la casa es una colección de casas que Dalí y Gala transformaron y decoraron con el paso de los años. Cuatro décadas de trabajo artístico, y exposiciones espectaculares son un elemento crucial que permite entender la magnificencia de este museo. Es preciso reservar siempre antes de ir a este museo.


Castillos y ruinas al borde de la Bahía de Roses


Pero no todo es arte y Dalí en el entorno cultural de Roses. Hay otros elementos plenos de belleza e historia que es fácil recorrer y disfrutar al contar con una residencia (principal o secundaria) en este lugar.


En primer lugar, la propia ciudadela de Rosas es un sitio para no perderse. La ciudadela en sí se constituye con una fortaleza militar del siglo XVI, pero este periodo histórico no es el único representado. También hay ruinas arqueológicas de muy diversas épocas que se remontan hasta la presencia griega en Roses desde el siglo VIII a.C. 


En este privilegiado sitio histórico también es posible recorrer la presencia romana en la región, el Medioevo y la ocupación árabe y la propia ciudadela del siglo XVI. Actualmente, el museo cuenta con tres espacios: la sala museo, la sala de exposiciones y el vestíbulo central. En este museo es posible admirar objetos de la vida cotidiana de la ciudadela en todos los periodos en que esta región fue habitada. Se trata de un Bien Cultural de Interés Nacional. Es una gran inversión del municipio de Roses, y sin duda, un orgullo para todos sus habitantes.


Siguiendo la costa a menos de 40 minutos de Roses se encuentra Empúries, que alberga unas impresionantes ruinas de una ciudad griega que data del siglo VI a.C. Después fue ocupada por los romanos y al estar tan expuesta al mar, sufrió el abandono en la época medieval. Es gracias a este "abandono" que hoy en día las excavaciones permiten disfrutar de objetos griegos y latinos en excelente conservación. De construcciones a mosaicos, todo nos transporta a otra época y a otra civilización. 


Finalmente, a unos 20 km de Roses está el Castillo de Peralada. Esta pequeña fortaleza medieval sufrió los embates de la guerra de intervención francesa y fue reconstruido desde los años 1200 hasta su ampliación a finales del siglo XIX. Actualmente alberga un museo, una biblioteca y unos jardines excepcionalmente bellos.


Tanta historia y belleza a tan solo unos cuantos kilómetros, es más que suficiente para persuadir a los indecisos amantes de la cultura a comprar un piso en Roses.